martes, 15 de mayo de 2018

Las peñas madrileñas, usinas de la intelectualidad

Cuando el hambre incentiva el cerebro.

En la guerra civil española después de tanta opresión de años, el país clamaba libertad de expresión, fin de confinamientos y genuflexión. Nadie quiere trabajar bajo imposición.
Buscando un país más libre surgieron las Peñas de Madrid. No había en aquel entonces mejor válvula de escape que una mesa bien conversada. Entre amigos se podía intercambiar pareceres, discusiones y recuerdos con genios como Valle Inclán, Machado, Ortega, Méndez Pidal, Ramón y Cajal, Lorca y Azaña, entre otros. Esas reuniones eran la ebullición del saber. Mesas que se dieron en llamar “Mesas del intelecto, embrutecidas de tanto saber”. Las opiniones eran totalmente libres. Nadie desdeñaba la concurrencia a esas peñas, allí  se aprendía más que en la  Universidad Complutense.
Hasta que con premura, la Quinta Columna tuvo que expatriar a todos…

La cultura del arte, virtud humana

El arte esta relacionado con la percepción de la luz, la vista y los sentidos como expresión de belleza, libertad de estilo y tecnicismo personal. El arte está en la naturaleza y la naturaleza está en el arte.
La cultura del arte rompe la rutina diaria. Su presencia rige en todos los foros culturales. Se extiende como posesión universal y creación metafísica con afinidad de conceptos y experiencia sensorial emotiva, hasta integrarse en la mente como lenguaje.
Las manifestaciones del arte y la ciencia se diferencian. La ciencia no interfiere el sentimiento ni la belleza. Solo amplifica el conocimiento específico de la verdad. En cambio el arte entra en el campo de la originalidad y la imaginación, donde los conceptos vibran suspendidos en el aire.

La emotividad es la atmósfera espiritual de una etapa determinada de experiencias vividas. Todo sentimiento hermanado al arte recobra originalidad y sentido estético.
El lenguaje del arte depende de todas las áreas Su ramificación es enorme. Un  manifiesto de ideas como necesidad  de subsistencia espiritual. La tenencia material o inmaterial está en la frontera del arte y la ciencia. Hechos físicos o psíquicos que aún no siendo iguales, armonizan.

Nuevos métodos para enfrentar la vida cultural contemporánea

Será la equidad la nueva moral que regulen los tiempos.

En primer lugar la burguesía que tanto ha dado de que hablar sobre el proletariado. El pagano, el aldeano, el hombre de campo siempre fue el analfabeto. La letra escrita sólo reinaba para la gobernación de las grandes ciudades. El poder o autoritarismo reinó ante el individualismo. La superioridad ante el sometimiento, etc. 
La docilidad cívica borreguil no siempre redunda en beneficio de una sociedad que pretende desarrollarse. Se necesita el equilibrio de la masa y su progreso exige la combinación educacional, industrial y de múltiples disciplinas para crecer como persona y conseguir ser uno mismo.
Para muchos la realidad es espiritual. Un lenguaje que abarca la nueva dimensión por estar en la frontera de la lógica y la mística. Para la mala política: cuanto más cercano sea el hombre al asno mejor. El burro “si no se encabrita” es fácil de llevar.
La vida diversa de esta Tierra se abre a los problemas creados por el hombre. Entre la dinámica de conocimientos prácticos y la adhesión a los bienes espirituales, debemos erigir nuestro individualismo para aprender a superarnos educacionalmente si no queremos retroceder ente un mundo que sigue avanzando con apresuramiento.

Devorador de la vida es el tiempo


Como el Cronos griego. La eternidad está entre el pasado y el futuro.
El pasado es quien nos dice quienes somos. Sin pasado perderíamos nuestra identidad.
Si hay algo en esta tierra más importante que el dinero es el tiempo.
Gran regulador de la vida es el tiempo. Transcurre marcando ítems. Un antes y un después, según se desplace nuestra existencia.
Después de los cuarenta el tiempo empieza a recobrar el valor que posee, convirtiéndose en estímulo y oportunidad. A los sesenta es testigo y duración de las cosas irreversibles. Después de los ochenta, marca la uniformidad de la senectud y el recuerdo de las cosas caducas. Nuestra carrera sin fin contra el tiempo marca el ciclo de nuestro organismo, cúmulo de experiencias materiales, emocionales y psíquicas como brújula de nuestra existencia.
El tiempo es sólo conceptual según algunos científicos, está marcado por una serie de eventos encadenados que en el presente se entremezclan en una creación de la mente que sólo puede entenderse como fenómeno de energía. Sin embargo, la evolución de los años nos ha traído otra idea, la biología con la venida del envejecimiento nos da otro concepto del tiempo. El pasado siempre nos acompaña, y el futuro ya está asomando al presente.  
Curiosamente, los animales no tienen noción del tiempo ni de los cambios corporales relacionados al sentimiento, como demuestra el can su fidelidad y contento con el movimiento de su cola.
La memoria es recordatorio y valorización humana del tiempo. 
En la vida contemporánea se habla del tiempo líquido, porque nada se consolida, todo pasa a ser rápido y fugaz.

La trampa de la memoria

Entre un antes y un agora


Memoria alterada. La madurez cambia de prisma los sucesos.
Con la comodidad de poder utilizar el almacenamiento de la memoria en programas y ordenadores móviles y computarizados, estamos perdiendo nuestra capacidad mental de la memoria La buena o mala memoria depende de como ejercitamos y agudizamos nuestra mente. Entrenar el cerebro es como ejercitar los músculos que queremos desarrollar La atrofia no solo viene con los años. Tratar de memorizar un número telefónico, una lectura, buscar un hecho de referencia que nos ayude no es un mal ejercicio. Para la gente paciente, los crucigramas amplían los vocablos, y en última instancia siempre quedan los cursos que se ofrecen.
El tiempo nos proporciona otra visión del pasado y no toma conciencia real de los hechos. Cuando falta conocimiento, nuestro control de conducta se apresura y realiza respuestas poco meditadas.
La memoria es retención. La imagen asocia los hechos, “souvenirs.”  La experiencia altera la realidad, perfeccionando u obturando nuestro inconsciente, mentalizando un imaginario engañoso, adaptativo al mundo que nos rodea. El mismo proceso sufre la naturaleza y el espacio.
¡Qué significado tiene hoy la familia cuando ya sobrepasamos la ley de matrimonio igualitario y la identidad de género. Cuales son las nuevas legitimaciones o contratos que se otorgan a estas transformaciones familiares! Si se trata de relaciones igualitarias tal vez mejoren los  desencuentros, nuestros hábitos, nuestro interés y lo que somos como identidad ante la crisis del yo. Los humanos a veces vivimos en un entorno equivocado olvidando nuestros orígenes.
Debemos definir cómo aceptamos vivir estas variaciones generacionales que muy en breve recordaremos como “La pasada época que originaron  los grandes cambios”. Los años pasan como un vendaval.

El hombre es receptor directo de la energía del universo donde la contaminación e influencia monetaria no existen

Fotones y moléculas impactan permanentemente sobre nosotros conformando nuestra energía. Queriendo afirmar que hay un límite para nuestro entendimiento donde la nada y el infinito se pierden, donde Dios es una expresión de nuestra supina ignorancia. Antes que ir a desarreglar la luna, convendría arreglar primero el eje de nuestro planeta tierra.  
Por más vueltas que le demos a la noria, siempre volveremos hacia el mismo punto. La centralidad del Dios-dinero, un capital que nació  al servicio del hombre.
El rico se afana en busca más riqueza, olvidando en su hacer que hay otros parámetros que opacan el patrimonio metálico.
La libertad de la conciencia y la inalcanzable igualdad de las repúblicas democráticas en su encrucijada hacia el futuro tal vez utilicen las nuevas miras. Confiemos que la humanidad influya en la búsqueda con otras técnicas más humanas 

El etéreo lenguaje del cuerpo: la danza


La mayor expresión de los pueblos aún de las más remotas civilizaciones.
El arte pertenece más a los dioses que al hombre.
Por más que el humano haya ido modificando su hechizo con habilidades  y modismos, la explosión sigue siendo la misma. La comunicación del cuerpo a través de la música en un lenguaje universal.
La fantasía es mensajera del inconsciente. El hombre es un ser pensante, su futuro pertenece a la parte subjetiva. La naturaleza no permite copia, sólo puede expresarse, es objetiva y estéticamente visual. Su ritmo cada vez está más marcado. La belleza busca la armonía para expresarse a sí misma.
La danza reemplaza la palabra a través del ritmo corporal. El bendito arte de la coreografía, tarea nada fácil, porque coordina un sinfín de elementos físicos y conmociónales, demostrando que el arte del ballet no es para todos.
Sudor y lágrimas se deslizan por las mejillas, mientras se ejercitan los cuerpos desde la temprana edad adquiriendo elasticidad, ritmo, y técnica. Pero el hechizo de la danza se lleva adentro como un divino Don. La individualidad de la bailarina se detecta y se siente ni bien entra en escena con paso firme, marcando su técnica. Casa repertorio es una nueva conquista etérea de seguridad, gracia y talento para convertir todo en magia. Si ese divino arte no llega a armonizar el alma con el cuerpo, el mundo invisible con lo visible, ya sea en lo clásico, neoclásico o moderno, “Si no arde la divina llama” no pasará de ser una búsqueda sin meta.
Lorca, Tolstoi, Chéjov o Merimée, por nombrar unos cuantos, son de difícil traslación de la palabra a la danza. Tuvimos grandes corógrafos. Desde Balanchine a Nijinski.
En su engranaje estaba el libre arte de representar, porque en la danza nada es real salvo el sentimiento.